lunes, 22 de junio de 2020

“¿En qué momento me convertí en humano?” (Reseña sobre “El motor de combustión interna” de Oswaldo Chanove).





El motor de combustión interna es el lugar en el cual se desencadena la explosión química que genera la fuerza mecánica, que posibilita el movimiento del vehículo ¿De la misma forma en “El motor de combustión interna” (Fondo de Cultura Económica, 2018) de Oswaldo Chanove (Arequipa, 1953) habrá un centro interior desde el cual se promueve el movimiento? En su portal se halla una frase que adelanta lo que se avecina: “Soy una cosa viva compuesta de ficción”, y se piensa en un motor, pero orgánico e imaginante, luego nos topamos con los títulos de los dos primeros poemas: “Átomos deliciosos (intento número 1000)” y “Breve biografía (intento número 1002)”, el sustantivo “intento” en los dos textos ya sugiere que desde un inicio esos dos estadíos no son estables. Tras realizar estas disquisiciones exteriores, me inmiscuyo ya en materia, donde el primer verso reza: “Al sujeto le apetece estofar carne sobre fuego” y  pienso en la combustión de la carne antes de cocinarse, esto me regresa sin embargo a otro signo exterior, al título de las palabras preliminares que escribiera Mario Montalbetti como introducción: “Para diferir un momento el placer que ha de seguir” y relaciono la carne con el deseo y ese motor como un centro deseante.

El primer poema, “Átomos deliciosos (intento número 1000)”,  hace alusión a la cocina como la poética que busca un producto delicioso tras cocinar sus elementos (plagado de alusiones culturales arequipeñas, como la referencia a vocablos como: “adobar”, “grasosa malaya”, “rocoto”, “camarón”, o “chicha”), sus palabras, sus ingredientes, una carne, en este caso el sujeto poético mismo, el cual hace combustión, tras la cual genera una identidad provisional, o el inicio aparente de su búsqueda. Así como hay poéticas que parten de un proceso escritural similar a un “tejido”, “disparos”, “golpes”, “dibujos”, “fotografías”; en este texto en cambio, se relaciona a la escritura con otro ámbito, la cocina.

El siguiente poema, “Breve biografía (intento número 1002)”,  también hace alusión a la búsqueda de una identidad, aunque esta vaya más allá, a niveles metafísicos, en la cual el sujeto poético pregunta por su esencia y naturaleza. “¿En qué momento me volví humano?”, dirá en el primer verso, una pregunta que es expresión de asombro de alguien que cayó en la cuenta que vivió de forma desarraigada y deshumanizada, por eso dice: “Yo era algo buscando afanosamente una forma aceptable de estar vivo/ Quizá un tigre/ Quizá una rata/ Quizá un ave/ ¿Por qué no un árbol?”. Esa apelación al árbol es una apelación a las raíces, de alguna manera es un aterrizaje a la realidad. Mucho más adelante dirá, “El mayor misterio del universo es la singularidad/ La conciencia de que en medio de la magnitud/ del tiempo y el espacio (y de la multitud)/ Brilla lo inmediato/ (Lo intransferible)/ (El ser)/ Una doméstica impugnación del infinito”.

Es una poética, que va por su ser e identidad; como poeta, incluso como cosa en el mundo. Las preguntas que lanza surgen de una voz sabia, de aquel que ya ha hecho un largo recorrido. En nuestra tradición no tenemos a muchas voces que se cuestionan a niveles tan profundos, poetas metafísicos como el Martín Adán de Escrito a Ciegas o la Mano desasida, Jorge Luis Borges en Argentina o en el pasado remoto, en Italia por ejemplo, el icónico caso de Dante. Hubo algunos otros grandes poetas que escribieron en esa dirección, aunque Chanove propone su propio estilo, uno que puede partir de una identidad local, pero que se proyecta hacia lo universal. La suya es una voz sabia que aprendió no solo a valorar las alturas de lo sublime, sino la materialidad de lo cotidiano, a pensarla no solo en términos poéticos o filosóficos, sino también en términos científicos, propios de la modernidad. La poesía se cocina de esa forma, pero también entra a un tubo de ensayo en un laboratorio, o te invita a contemplar el cielo. Es decir, no se centra en algo específico, sino que se disgrega en lo diverso de la existencia y sus múltiples aproximaciones, pero siempre como consecuencia de una búsqueda.

El lenguaje empleado es muy versátil, la tendencia a la multiplicación de estilos, sentidos y tópicos, le adjudica velocidad conceptual en el ritmo de los poemas presentados aquí. La riqueza imaginativa de estos poemas, encuentra su cúspide en el poema de título rimbaudiano “El autor que escribe esta palabra no es el autor que escribe esta palabra”, quizás uno de los mejores poemas escritos en el Perú en los  últimos años, donde el sujeto poético se afirma desde su gran diversidad, como un caudal de agua que surge como respuesta a preguntas celestes y terrestres, un vertedero de agua viva con una fluidez que genera la sensación de haber sido escrito de una sola sentada.

De alguna manera el “yo” está dividido en tantas caras que no se termina de hallar, se multiplica y aquello conduce a un extravío que lo aleja de aquella consciencia que genere la experiencia del bienestar, hay un padecer en esa división. El lenguaje de la poesía, en ese sentido, termina volviendo a articular esa partición en un flujo y reflujo de unión y separación.

Uno de los grandes objetivos perseguidos por los poetas aparte de la belleza, es la consecución de la verdad, y en el caso de este poemario, esta se manifiesta en un gran “sincerarse” por parte del sujeto poético, con toda la realidad y la existencia desde el punto de vista retrospectivo de esa voz sabia, con lo “humano”, sí, pero también con su ciudad, de la cual acepta que no puede desprenderse, como si fuera su piedra de Sísifo y tras esa  consciencia, como un flaneur, “se dedica a vagar por las tortuosas calles de Arequipa”. 

Entonces se colige al final del libro, que el poeta está escindido, que la unidad no es posible,  que solo puede vislumbrarse, regresando al principio, a ese mismo vagar. Es así como uno llega al último poema, que por el título hace referencia a que fue un intento anterior al segundo poema con lo cual todo inicia, generando la sensación de circularidad, como dice el poeta en otra parte del libro: “la circunferencia es el origen de todo.” Circularidad que alude al infinito.


                                          EL AUTOR QUE ESCRIBE ESTA PALABRA
                                    NO ES EL AUTOR QUE ESCRIBE ESTA PALABRA
                                                                (Oswaldo Chanove)

Abro los ojos y trato de averiguar si aún estoy en la
ciudad
Si aún vivo en esta calle
Si por ventura esta habitación es esta habitación
Con esta sábana y con esta almohada
Y si mi ropa está tirada por ahí
Pero siempre me despierto en un país extraño
En cualquiera de los siete continentes
Y cuando atrapo el celular
la voz es otra voz
El idioma es otro idioma
Y cuando salto hasta el espejo
Lo confirmo
Nunca soy este yo ese yo
Porque yo soy un campesino que vive cerca de
Kropotkin
Alguien en Berlín
Que repara una computadora lanzada por la ventana
Un borrachín eufórico y ridículo
Un empresario casi indígena que ama
A esa muchacha tan dorada
Soy un sirio de Siria en esta Siria
Un cantante de horribles canciones de un país
saqueado
Un líder mundial que llora en un rincón oscuro
Soy un vagabundo millonario
Con una hermosa prostituta entre los brazos
Soy el conductor de un camión gigante
En una autopista de Alabama
Soy un estudiante peruano
Resentido y con el corazón astillado
Y dejo así correr agua sobre mi cabeza
Abro los ojos abro la boca
Ser otro es el problema
Siempre es un problema
Cada día es un problema
Porque cada ornada es para indagar
Quién soy y quiénes son y que haré
y qué será de nosotros
Quién cuándo por qué dónde cómo
Quién no importa nada nunca nada cada día
Nunca nada
Y quién dejará algo en el umbral de esta cada puerta
Cualquier puerta cada puerta cada puerta
Yo cada día soy cada nuevo día yo y yo
Una y otra vez soy yo ese yo este yo
Cuando disparo con mi bruñido fusil de mira
telescópica
Cuando me estalla la cabeza
Como estalla una fruta muy madura
Cuando doy la señal para que toque las campanas
Cuando atravieso el alambre de púas
Y hasta ocurre que a veces puedo acercarme a una
mujer
Que es mi compañera fiel
Y puedo mirarla a los ojos
Y puedo mirarle las tetas y el culo
Eso de ser otro todo el tiempo puede ser la clave
Pero eso de ser otro todo el tiempo a veces es brutal
Es que siempre a veces siempre te enamoras
Y al despertar ya no la encuentras
Jamás
Nunca más
Y sueñas volver a ser otra vez ser
Y ser y volver y volver
Y buscas
Entender el presunto logro de John Cage
Bailar en el cráter del volcán
Dibujar con tinta china el rostro de Teresa Palmer
Y entonces de repente escribes un poema verdadero
Y en pocas horas ya no es tuyo nada tuyo
Y no tienes nada
Porque todo empieza
Porque todo termina
Cada mañana a las siete.






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